lunes, 24 de febrero de 2014
El escritor. Anecdotario Vol.1
domingo, 16 de febrero de 2014
El escritor.
miércoles, 12 de febrero de 2014
Cuaderno de Cafetería: Capítulo 5
No pensé que fuera a ocurrir. Después de tanto tiempo, tantas batallas peleadas, se ha acabado. Miro atrás en este blog y veo todo mi pesar, toda mi tristeza, todo mi dolor acumulado no sé muy bien por qué, y cómo he ido recuperandome poco a poco hasta sacar fuerzas de cualquier sitio, olvidando, enterrando, mentalizándome de que si no pongo de mi parte no salgo de esta. Y ahora lo miro y digo ¿y ahora qué?. Todo lo que he hecho no sirve de nada. Ahora sólo queda seguir luchando y conseguir cada avance en mi vida por mi solo, porque solo es como estoy. Todos mis miedos se han cumplido, pero quiero mirar siempre el lado positivo y creo que se abre una puerta nueva en donde poder ser feliz de la manera que sea, como sea y con quien sea. Atrás quedan personas con las que he compartido años y años y personas con las que no merece la pena seguir en contacto por diferentes circunstancias, pero sobre todo quedan atrás buenos momentos y buenas experiencias.
viernes, 17 de enero de 2014
Cuaderno de Cafetería: Capítulo 4
Esta mañana parecía que remontaba el día. Había avanzado tanto que no lo creía, pero revisé fragmentos de mi biografía y caí.
Hoy mis dos grupos de alumnos me han dicho si estaba bien, y yo les he dicho esquivandolo, que si me notaban algo y me dijeron que estaba triste.
¿Tanto se me nota?
Hoy me gustaría tanto llorar y expulsar esta amargura que me corroe por dentro, pero asesino estos fantasmas con calma, con la tranquilidad de una persona que deja pasar el tren y espera al siguiente.
No merece NADA la pena estar mal. Solo quiero recuperar mi sonrisa.
jueves, 12 de diciembre de 2013
Cuaderno de Cafetería: Capítulo 3
Escribo esto porque no encuentro consuelo en nada ni nadie, es una sensación extraña y familiar, hacia años que no me sentía tan desolado.
martes, 3 de diciembre de 2013
Cuaderno de Cafetería: Capitulo 2
Fui recetado con unos antidepresivos extremadamente potentes que para que nos vamos a engañar, te matan por dentro.
Tratar con este tipo de drogas (lo son), es algo muy delicado. Comienzas el tratamiento con cierto escepticismo pensando que es nada mas que una pastilla, y que no puede hacer nada. Lo cierto es que a lo largo del tiempo te das cuenta de que tu ritmo de vida y tus emociones pasan a un segundo plano y dejas de sentir muchas cosas, solo te mueves por impulsos y quizás por la costumbre de hacer algo, pero no se desarrolla en ti una emoción de hacer algo.
Te sientes como si estuvieras seco, todo muere dentro de ti y la vida sigue y así día tras día, creando una rutina en la que tomas una pastilla por la mañana, y otra la mañana siguiente, y otra, y otra...hasta que te das cuenta de que así no puedes vivir.
El psiquiatra decía que las pastillas habría que verlas como una muleta que te ayuda a complementar el tratamiento, pero muchas veces me he preguntado ¿qué es el tratamiento?. El tratamiento debe ser (según este psiquiatra) otra rutina dentro de tu rutina, que te permite escuchar durante 45 minutos a una persona echándote la bronca por ser como eres y por no ser capaz de salir del agujero. A lo mejor esa persona no sabe que en realidad estás ahí por algo, no por gusto, y que quieres de salir del agujero de algún modo sin tener que recibir reproches.
Pero bueno, mas allá de todas esas apreciaciones, puedo decir que he perdido la cuenta del día que dejé de tomar las pastillas, y que me siento mejor. Al menos ahora se que todas mis emociones están ahí, y que vuelvo a sentir algo dentro de mi y que al menos algo de esperanza hay al final de todo esto.
Lo que no se va nunca es la nostalgia de aquellos tiempos en los que no te preocupabas de nada, y la vida seguía como si fueran las vacaciones de verano. No se irá nunca el echar de menos a alguna persona ni la rabia que siento a veces por hacer las cosas mal, pero pensar en ello, es cargarse todo lo que he avanzado en estos meses.
jueves, 28 de noviembre de 2013
Cuaderno de Cafetería: Capítulo 1.
Escribo esto, porque para el que no lo sepa estoy trabajando con dos niños con dificultades en colegio. Puede parecer un trabajo nimio, pero para nada. Es bastante duro.
Uno de ellos me esta costando mas trabajo de lo normal, ya que es un caso delicado. Tenemos un caso de chaval en familia desestructurada con una depresión que no es normal para su edad. Y como yo soy un experto en depresión (si, estoy deprimido, ¿pasa algo?) pues mas o menos nos entendemos bien.
Estoy particularmente orgulloso del trabajo que desempeño con él, porque básicamente lo que soy, es un hermano mayor, tanto para lo bueno como para lo malo. Gracias a mi ejemplo de superación y lucha estoy intentando hacer darse cuenta a un chaval que la vida sigue adelante y que merece la pena sufrir en el colegio para llegar a ser algo.
Deportista brillante, genio matemático, una sonrisa que cuando sale a la luz conquista, con sentido de la justicia y de la honestidad. No tiene perspectiva, ni motivación. Hay algo que le impide continuar y que todo lo que hace le sepa a poco. Tiene un bloque de cemento en las narices y no es capaz de ver mas allá. Todo esto me suena y me es familiar, excepto lo de las matemáticas y el deporte.
¿Por qué será que esto me suena de algo? ¿Es mi reflejo el que estoy viendo en un niño de 14 años?
¿Como es posible que las cosas cambien de perspectiva si te adentras en él? ¿Por qué se hace a veces tan fácil entender su rabia y su impotencia?
Me respeta, me escucha, y muestra interés por saber todo lo que le digo. Ve mas allá. ¿Quizás sea porque en el fondo quiere salvarse de algún modo?
Lo único que sé, es que un niño de 14 años, muestra mas humanidad, mas comprensión y mas amistad que muchos de vosotros, salvajes, que estáis ahí observando y que eximís de responsabilidad a todo el mundo para salvar vuestro pellejo.
